Comienza la 61ª edición del Festival de Cine de San Sebastián con la proyección de Futbolín, de Juan José Campanella, primera película de animación que inaugura el Certamen en sus ya más de sesenta años de historia. En la ceremonia inaugural, además de la presentación del jurado, esta vez presidido por Todd Haynes, se hace una repaso a las principales secciones de la presente edición y se entrega el Premio Fipresci de la Crítica Internacional a la mejor película del año a La vida de Adele, de Abdellatif Kechiche. Sin lugar a dudas el principal aliciente de una primera jornada, a pesar de que la cinta se proyecte a una hora intempestiva (teniendo en cuenta que su duración es de casi tres horas), en un único pase, y sin ser incluida en la sección Perlas de otros Festivales más aún, teniendo en cuenta que consiguió la Palma de Oro a la mejor película en el Festival de Cine de Cannes 2013. De Abdellatif Kechiche ya se había estrenado la La escurridiza o cómo esquivar el amor (2003) o la magnífica Cuscús (2007). En La vida de Adele, la joven protagonista de 15 años que da título a la película se enfrenta un complejo proceso de maduración sexual y personal, todo ello bajo la influencia de una exquisita educación literaria propiciada por un «tal vez» idealizado sistema educativo público francés, una familia convencional y un entorno que se diferencia muy poco del que puede rodear a cualquier joven de clase media.
Día: 20 de septiembre de 2013
Thérèse D, de Claude Miller
Basada en la famosa novela de François Mauriac, Thérèse D. (Thérèse Desqueyroux, 2012), de Claude Miller, se ambienta en Las Landas, suroeste de Francia, donde las bodas se conciertan para unir tierras y familias. Thérèse Larroque se convierte en la Sra. de Desqueyroux, pero esta joven de ideas vanguardistas no respeta las convenciones de la clase burguesa. Para liberarse del destino que le ha impuesto su cuna, intentará vivir plenamente. Interpretada por Audrey Tautou, la película clausuró el Festival de Cine de Cannes 2013 y había sido llevada al cine anteriormente por Georges Franju en 1962. Es la última película dirigida por Claude Miller, que falleció el 4 de abril de 2012 a los 70 años de edad. Miller comenzó a hacer cine cuando todavía estaba en el Ejército y en 1976 realizó su primer largometraje, La mejor manera de andar. Antes había dado sus primeros pasos en el cine con los cortometrajes La question ordinaire (1969) y Camille ou la comédie catastrophique (1971). La carrera de Miller, que llegó a obtener el Premio del Jurado del Festival de Cannes por La classe de neige (1998), comenzó con su ingreso en el Institut des Hautes Études Cinématographiques (IHEC), que luego se convirtió en La Fémis, que presidió entre 2007 y 2010. Debutó como asistente de Marcel Carné y luego siguió con Michel Deville y Godard; con Truffaut fue director de producción para Las dos inglesas y el amor y comenzó a realizar sus primeros cortometrajes. Mortelle randonnée, en 1983, le unió en la cinematografía francesa a destacados nombres de este arte, como Michel Serrault e Isabelle Adjani y lanzó a las pantallas a Charlotte Gainsbourg, que protagonizó La pequeña ladrona, en 1988. Su carrera recibió el reconocimiento de numerosas candidaturas a los premios César del cine francés, que concedió el premio al mejor guión al director por Arresto preventivo en 1982.